Éxito rotundo en los diálogos del III Encuentro con Mujeres que Transforman el Mundo

Las charlas que conformaron el núcleo “Mujeres. III Encuentro con Mujeres que transforman el mundo” que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, el Campus María Zambrano y la Cátedra de Género de la UVa, con la colaboración del Instituto de la Mujer, Casa África, Fundación Orange, Colección y Ayuntamiento de Alcobendas, Ontex Peninsular y Turismo de Segovia, programaron durante este fin de semana en Segovia, terminaron el domingo con gran éxito de público y de crítica y la amplia repercusión mediática en medios nacionales y locales. Un éxito rotundo no solo por el número de espectadores, 1.450, que pasaron por La Cárcel_Segovia Centro de Creación en tan solo 3 días, sino por la empatía, la proximidad y la extraordinaria conexión entre el público y esas grandes mujeres luchadoras que compartieron ideas, reflexiones y vivencias. Emociones, además, que hacen sentir el mundo más cerca.

7 diálogos, un documental, un concierto y una obra de teatro con un 98% de ocupación en un espacio que se quedó pequeño para un público ávido de conocimiento de otras perspectivas y de experiencias que, sin duda, enriquecieron gracias a los mensajes positivos escuchados tras la crudeza de los testimonios.

El viernes 15 de marzo, Amelia Valcárcel y Victoria Camps comenzaron las charlas, moderadas eficazmente por la periodista Angélica Tanarro, en un ameno y punzante diálogo que en muchos momentos alcanzó la carcajada y complicidad del público. Las dos filósofas dialogaron sobre el papel de la mujer hoy, y reconocieron, además, que obviamente las mujeres han logrado muchas conquistas, pero aún no las suficientes como para hablar de igualdad de oportunidades. Ambas admitieron, además, que en momentos de crisis, hay un retroceso y se vuelve a atribuir los mismos papeles a hombres y mujeres tal y como se ha hecho a lo largo de la Historia. Las mujeres, en estas condiciones, siempre conseguirán menos libertades, aseguraron las dos pensadoras, que destacaron la falta de información y de interés que se manifiesta en las crisis de un país, donde todo empieza a no ser significativo y donde esas pequeñas conquistas en temas de igualdad se caen de la agenda en nuestro mundo autoconsciente.

Más relajada a nivel de reflexión, más conmovedor a nivel emocional, fue la charla entre Beatriz Bergamín y la joven cantante y compositora Danays Bautista, todo un ejemplo de superación personal y profesional cuyas coordenadas vitales son vivir aquí y ahora. A pesar de sus dificultades, Danays no ocultó el sufrimiento, “dejar fuera el sufrimiento es ignorar la vida”, pero no dudó en recurrir a una frase de Jung para mostrar al auditorio que “la vida no vivida sí es una enfermedad de la que se puede morir”, recordó. “Además, cuando piensas que tienes todas las respuestas, viene la vida y te cambia las preguntas”, explicaba.

Una educación basada en conceptos adecuados 

En la misma línea, la intensa jornada del sábado comenzó con la conversación entre la sevillana Ana Bella, superviviente de violencia de género, y la periodista Esther Martín Agejas, una charla que conmovió al público por la dureza del testimonio pero que también le hizo salir de la sala con positividad, sabiendo que se puede ser superviviente y no víctima. Por la tarde, Rosa Mª Calaf condujo un diálogo con la Nobel de la Paz 2003 Shirin Ebadi, una charla que generó gran interés entre los espectadores gracias a la sencillez y determinación en la exposición de sus argumentos. Ebadi, que vive fuera de su país, Irán, desde 2009, y al que no puede regresar, habló de la falta de libertad del pueblo iraní y de la censura de su gobierno, no dudó en denunciar la hipocresía de Occidente, que acoge a los dictadores y utiliza sus divisas, y mostró su desacuerdo personal sobre la posibilidad de la intervención militar de su país, en un diálogo que terminó con una frase contundente emitida por la ONU: “La violencia contra la mujer no debe ser justificada en ninguna parte del mundo bajo ninguna razón social, política o religiosa”. Muchos países están en contra de esta frase, según aseveró, y adujo que para que el mensaje se materialice en la realidad es precisa una educación basada en conceptos adecuados e ir a la raíz, a la cultura patriarcal en la que crecemos y en la que late la desigualdad de oportunidades para las personas.

Del cambio generado en África habló la tanzana Getrude Mongella, “Mamá Beijing”, junto a la periodista Montserrat Domínguez, un diálogo sobre las transformaciones sociales generadas en el continente. África es hoy un territorio de esperanza, de lucha por los derechos, de intercambio comercial protagonizado por las mujeres, el gran sustento africano, del acceso a la educación y a la vida profesional, y de la mejora de la estructura institucional gracias al trabajo conjunto de hombres y mujeres. “Si las mujeres se mueren se muere África”, aseveró Mongella, que en el concierto posterior de Danays, una velada íntima y especialmente emocionante, no dudó en salir a bailar al escenario en la canción que la cubana le dedicó.

“No podré ver más, pero mi corazón no está ciego”

La científica Pilar Mateo habló con Alicia G. Montano del Mal de Chagas y de su labor en El Chaco boliviano gracias a la invención de su pintura, que salva vidas, pero sobre todo incidió en la necesidad de ayuda para esta población que vive en la miseria, como se pudo ver en el documental posterior Tierra sin mal, Ivis Imarae, de Ricardo Macián, donde se recoge su labor. “Para resolver un problema de salud grave como el que se padece en muchos países está la ciencia, pero fundamentalmente tras estos males existe un problema de pobreza, que es lo que también hay que combatir”, expresó la Doctora en Químicas valenciana.

Lleno absoluto en la charla de Ana Pastor con la Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 1998, Somaly Mam, a la que la periodista hacía años que quería entrevistar. Un diálogo sobre el tráfico sexual de seres humanos, en el que la camboyana habló de las experiencias extremas de sufrimiento vividas por ella y otras niñas a las que ha ayudado. Pero, sobre todo, Somaly Mam habló de miedo bien gestionado, y especialmente de perdón, un perdón que libera y que hace estar en paz y ser feliz, como ella misma afirmó. Contando experiencias sobre las niñas que ayudó, algunas violadas desde los 2 años, torturadas y recluidas en burdeles, recordó una frase de una de ellas, a la que le habían arrancado los ojos: “No podré ver más, pero mi corazón no está ciego”. Somaly Mam puso así final a las charlas de la tercera edición del Encuentro con Mujeres que transforman el mundo, que tal vez hayan tenido como denominador común la positividad de los mensajes finales, del dolor a la superación, de la amargura al perdón o a la paz.

Público de Segovia y de otras provincias, como Valladolid, Burgos y Madrid, entre otras, asistieron a estas jornadas con las que se pretende, desde hace ya tres ediciones, crear un verdadero foro de discernimiento, exposición de ideas y proyectos, opinión y debate de y con mujeres que en la actualidad están transformando el mundo. Unas jornadas en las que el público no dudó en hacer preguntas en los breves coloquios creados como final de los diálogos, y en las que se pudo notar la complicidad entre las emocionadas participantes, que también hicieron preguntas a sus compañeras ante un público satisfecho. Unos encuentros entre periodistas expectantes por las personalidades que iban a entrevistar ante el auditorio y un público en el que ha habido más participación masculina que en ediciones anteriores. Un objetivo más que cumplido en unos encuentros que nacen con la pretensión de acercar al espectador y hacerle cómplice de la lucha de estas mujeres excelentes, intentando entre todos que este mundo en el que vivimos sea un poco más justo, más seguro, más estable, en definitiva, mejor.

Escrito por

No hay Comentarios Todavia.

Deja un comentario