Cesión Retrato de Antonio Machado, obra de Miguel Prieto

‘Retrato de Antonio Machado’ (1946)
Miguel PRIETO ANGUITA (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1917-México D.F. 1956)

Este Retrato de Antonio Machado, poco conocido hasta ahora, se viene a sumar con singular importancia a la escasa iconografía pictórica de la figura del poeta y escritor.  

No son muchos los retratos pintados que se conservan de Antonio Machado, y éste que hoy cuelga de las paredes de la Casa de la Lectura del Ayuntamiento de Segovia presenta unas características peculiares que lo convierten en una pieza de gran valor artístico, iconográfico y simbólico. Además de ser el de mayor tamaño de los retratos machadianos que se conservan, se trata de uno de los pocos de la iconografía del escritor que lo representa de cuerpo entero en un ambiente cotidiano e íntimo, evocando un Machado melancólico y soñador.

El autor, Miguel Prieto (Almodóvar del Campo, Ciudad Real, 1917-México D.F. 1956), fue un destacado artista e intelectual de la década de los años 30, miembro de la sección plástica de la llamada ‘Edad de Plata’ de la cultura española.

Miguel Prieto

Pintor, escultor, editor, creador de títeres, y comprometido con los ideales de difusión de la cultura de la Segunda República Española, Prieto participó de manera activa en las Misiones Pedagógicas, creó el teatro de títeres La Tarumba, con el auspicio de Federico García Lorca, ilustró varios libros de la Generación del 27, y fue también un destacado escenógrafo. Además, ilustró el libro Estampas de aldea, del maestro segoviano Pablo de Andrés Cobos.

Su obra como dibujante y editor formó parte del mítico Pabellón Español de la Exposición Internacional de París en 1937, donde se exhibió por primera vez el Guernica de Picasso, encargo del Gobierno de la República, y que contó también con una importante presencia segoviana: las esculturas de Emiliano Barral y las actuaciones del grupo folclórico dirigido por Agapito Marazuela.

Durante la Guerra Civil, Prieto fue un miembro muy activo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, con el propio Emiliano Barral y creadores como José Bergamín, Rafael Alberti, María Zambrano, Luis Cernuda, etcétera, y editó e ilustró varias de sus revistas, como la famosa‘El mono azul’, llegando incluso a crear publicaciones, entre las que destacan ‘El buque rojo’ o ‘Ejército del Ebro’. Su compañía de títeres ‘La tarumba’ llevó a cabo numerosas actuaciones para los soldados en el frente de guerra, poniendo en escena textos de destacados escritores, como el propio Alberti o Lorca.

Octavilla en la que La Tarumba anunciaba su actuación en los frentes de la Guerra (1937)

Tras la guerra, y después de su internamiento en el campo de Argèles sur Mer, Prieto se exilió a México, donde consolidó una brillante carrera dedicada a las artes plásticas, la escenografía y el diseño, llegando a colaborar con muralistas como Sequeiros. Considerado una referencia en el arte mexicano, la obra de Prieto ha sido recuperada en varias exposiciones realizadas en nuestro país, la última de las cuales, ‘1939. Exilio Republicano Español’, conmemoró en 2019 los 80 años del exilio.

Cartel de ‘Los salvadores de España’, de La Tarumba (1936)

Este cuadro, que no había salido de México desde que fue pintado en 1946, ha sido cedido a la ciudad de Segovia generosamente por el hijo del autor, Ángel Prieto, profesor de la UNAM, con el objetivo de que adorne cuando sea posible las estancias de la Casa Museo Antonio Machado, la única Casa Museo dedicada en nuestro país al poeta, aunque será por el momento exhibido en las dependencias de la Casa de la Lectura del Ayuntamiento de Segovia.

Gracias a la cesión de Ángel Prieto, la obra de su padre vuelve definitivamente a España, y a Segovia, una ciudad de alma machadiana, coincidiendo con el Centenario de la llegada a nuestra ciudad del poeta, que ha sido conmemorado por el Ayuntamiento con una serie de actos agrupados en el ciclo Constelación Machado.

Este cuadro regresa en cierto modo del exilio. Ha realizado en sentido contrario el viaje que miles de exiliados, entre ellos los propios Machado y Prieto, se vieron obligados a hacer tras la Guerra Civil, y del que la mayoría nunca volvieron. Sirva esta vuelta como un regreso simbólico del espíritu de miles de exiliados, y de todo lo que representan para nuestra cultura y para nuestra memoria democrática.

Retrato de Miguel Hernández, 1947, Miguel Prieto

Más Información:

Miguel Prieto en la Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Miguel Prieto y La Tarumba

El País

Arqueología de imágenes

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